MALDITO CENIZO

El cenizo es una maleza de los terrenos baldíos sinónimo de olvido , expresión de la decadencia  . Cuando una parcela durante un largo periodo aparece ensombrecida de esta planta y el abandono campa  junto a las malvas no es señal prodiga para su amo . Aprendi de los mas ancianos que “tener cenizo”  era una serie de sucesos encadenados por la mala suerte que pocas veces se endereza .

Y es que cuando llega en la forma sombría de la mala suerte se enraiza y deja esparcidas sus semillas por el suelo y nunca desaparece porque aunque muere vuelve a brotar de la misma manera amarga acompañada de la miseria .

Una vez conocí  a un hombre al que se le planto en su vida el cenizo para no marcharse nunca . Todo arrancó a raiz de un desamor un sentimiento no correspondido o como el decia entendido de distinta forma porque mientras el solo amaba ella solo hacia sexo . A partir de ese momento que se hizo su desdicha cada noche la ginebra era su aliada para soportar su ausencia y aunque pasaron los años la herida no cicatrizo nunca .

Entendía la embriaguez como un culto solemne a Dionisos dios del bebedor de la diversión y lo mundano porque en cada trago de una borrachera hay un anhelo por saborear la vida y la desesperada compañia de la procesión de exvotos que eran tubos de cubalibre y botellines de cerveza . Finalmente el cenizo pudo con el y su vida quedó baldía como un terreno  agrietado por la sequía y oscurecido de la maleza de esas malas hierbas.

Hay dos tipos de borrachos el que bebe para encontrar un sentido y encuentra respuestas  y el pernicioso que busca rellenar un vacío que nunca llena . Para mi amigo el cenizo pudo con el sobrio  porque se enraizaba a su mente y le ahogaba el alma pero nunca pudo con el borracho porque en ese estado se liberaba de la pesada carga de su desdicha y las malas hierbas desaparecían porque en esos instantes era feliz ,era estoico era grande merecedor de todo  .

 

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SOLO LOS BORRACHOS Y LOS NIÑOS DICEN LA VERDAD

Hay un lugar ,un lugar apartado iluminado difusamente por una bombilla rubia que luce calva en la intemperie,no tiene nombre porque la cal tapó el cartel que le daba unos apellidos pero todo el mundo en el pueblo conocía ese antro, como taberna de la Soledad.

Fortín de hombres ,enrarecido de tabaco ,hogar del sediento que desnuda con la mirada un  vaso de vino de tosco cristal púrpura ,sangre que brota de la vida que se apaga a cada sorbo .

Porque en la taberna de la Soledad se bebe para olvidar para no vivir en este mundo sino en el que navega  la imaginación del borracho . A veces me viene  a la memoria la taberna de la Soledad ;admiraba la sinceridad de las caras somnolientas de alcohol ruborizadas por el  vino y como de cuando en cuando alguien balbuceaba un discurso de solemnidad  envenenado de verdad ,sin el revestimiento del disimulo ,solo las palabras auténticas que marcan con una cicatriz el alma .

Todo es mentira nada es verdad ,este mundo rebosa de apariencias  donde lo autentico es lo extraño ;solo los niños y los borrachos dicen la verdad sin importar el que dirán, los primeros por inocentes los segundos por desinhibidos y sin embargo  los condenan , su pecado la sinceridad . El juego de vivir considera  mejor la metáfora de lo espinoso e intrincado  ,las palabras rellenas de ambigüedad donde mora la mentira y esconder tras una mascara nuestro verdadero rostro.

Aquellos días lejanos que regresan frescos a mi memoria , me devuelven las noches de cazadores y labriegos donde aprendí algunos de los aforismo de entender la vida y la necesidad de ser un borracho embriagado de verdad .

 

Francisco Manuel Cortes Fernandez