LA INNOMBRABLE

Una vez hablando con Aniceto entre los barbechos que se amarillean  cerca de Cortijo Nuevo, se levantó una inmensa bandada de sisones y su mirada escapó volando con ellos  . Aniceto es un hijo de las tierras del Temple , recortado como un chaparro con la tez oscura de morisco .El siente las tierras de su amo como propias , porque han bebido tanto de su sudor ,que una parte de el llevan dentro, y se imagina libre , como los sisones que  envidia porque vuelan de una parcela a otra ,sin entender que las tierras tienen dueño.

El otoño avanza como una primavera invertida y los escarabajos de pijamas a rayas apuran los últimos  brotes de los hinojos ,los cólquicos adornan los prados de pinceladas malva , a la espera de las primeras lluvias , y la sierra se cubre con su manto  blanco

Aniceto en su juventud amó a una mujer a la que llama la innombrable porque de sus labios  no puede salir su nombre . La dote del jornalero que ara con sus manos la tierra no fue suficiente para satisfacer las miras de una mujer que no encaja en un pueblo  .

Ella se fue a Sevilla con un señorito de capital de rostro atocinado , colocado de secretario en el ayuntamiento . Era casado , primo del cacique de Santa Catarina ,  donde cada verano aterrizaba para dedicarse a perseguir muchachas y beber vino . Su mujer Doña Ana , era una santa que pasaba el dia entre rezos en la capilla , haciendo oidos sordos y la vista gorda , a la vida licenciosa de su marido . Don Amadeo el primisimo , entre juergas y desmadres en los establos , convenció a la innombrable para irse con el y ella aceptó con la vista nublada por el mosto de Huetor .

El dia que ella se marchó, Aniceto regresaba de segar el trigo con la camisa rasgada por la espalda del fustigante sol y la hoz que pendía de su mano como una media luna . La vio por última vez subiendo a la alsina con una maleta de cartón parda . Sus ojos se crisparon y su corazón reventó en mil pétalos de rojo carmesí . Sus labios temblaron cuando quiso pronunciar su nombre y su corazón le dejó mudo cuando quiso llamarla ,desde entonce es la innombrable . Ella voló para no volver ,se marchó lejos del eco del ladrido de lo perros , y de los jaramagos que crecen al pie de las fachadas y tiñen de amarillo las casas . Sin mirar atras , la innombrable subió las escaleras del autobús , con un contoneo sinuoso ya insumisa del recato del pueblo .

Hay noches que para Aniceto la soledad le  embarga y la vigilia se convierte en campeo de insomnio bajo el cielo lácteo de los sueños . Solo le queda el consuelo del paso del tiempo ,en las pajizas tierras que se vuelven de plata con la mirada de las estrellas . Nunca la ha olvidado y a veces Aniceto para recordarla ,madruga muy temprano para ver en la estrella del Alba el brillo  de los ojos de la que una vez amó y de la que nunca pudo volver a pronunciar su nombre .

Cancion recomendable para leer :

Always On My Mind

  La foto esta extraida del wikipedia : https://es.wikipedia.org/wiki/Tetrax_tetrax
Anuncios

SISIFO ANDALUZ

Baila el fuego bajo la sartén de gachas ,acariciando los bordes con sus abrazos. La cocina de un campesino es como un bodegón donde cuelga la tristeza de las cebollas y donde la vida condimentada con ajos deja un sabor amargo.

Aniceto observa la danza hipnótica de la candela que chispea rompiendo el absorto de sus pensamientos . Pensando cuanto tiene que trabajar ,para pagar la penitencia de haber nacido miserable y ,que sentido tiene su existencia sino alcanza a disponer de mas libertad que el que tiene una paloma.Se siente apresado .

El abrazo de las llamas hace burbujear el guiso y al crujir del carbón se une el acompasado sonido de las burbujas. Se siente absurdo, porque todos los días sube al cortijo para arrastrar la pesada losa del deber, y cuando regresa, vuelve sin nada ,salvo la obligación de comenzar al día siguiente una nueva tarea .Una vida de trabajo , sin mas resultado que acumular miseria .

Aniceto es como Sisifo castigado por los dioses del Olimpo a subir una pesada roca a lo alto de una montaña y cuando llega a la sima cae de nuevo para volver a repetir la misma operacion en un absurdo que se repite toda la eternidad .

Pero Aniceto es libre igual que Sisifo cuando baja de la montaña porque cada atardecer que vuelve al cortijo después de arrastrar el yugo de un arado que comparte con las bestias esta liberado y puede observar los matices de una puesta de sol sin que el sudor tape sus ojos y sentir la brisa del sur que como un bálsamo arrastra cálida el aliento de la tierra de la Malaha ,entoces respira hondo y se deja seducir por el canto de los lejanos alcaravanes que le anuncian la proximidad del descanso de la noche .

CAMINANDO POR EL LADO SALVAJE

NOTA (acompaña la lectura con esta musica de fondo )
Eran los años ochenta en un pueblo del sur de siempre de casas blancas y calles soleadas de balcones inmaculados adornados de coloridos geranios y donde el denso paso del tiempo solo se hace sentir cuando lo pregona la campana de un reloj antiguo .Recuerdo en la taberna de la Soledad a dos hombres que siempre andaban juntos y se colocaban en la esquina redondeada que hacia la barra ,uno era alto y delgado como una espiga de trigo que se encorva rubia acariciada por el viento . El otro era bajito y achaparrado de mejillas encendidas y mirada acaramelada .
 
Trabajaban en un aserradero y cada amanecer iban juntos en bicicleta a la fábrica en la dirección por donde nace el sol que cada mañana se deja resbalar por las cumbres del Veleta . Disfrutaban del trayecto con una cadencia ceremoniosa y ni siquiera la escarcha conseguía apagar la calidez risueña de sus sonrisas . Amanecía y el horizonte de nieve despertaba de la oscuridad tornándose rosa cuando aun los rayos de sol son tibios y de la luz tímida surgía la silueta de los dos compañeros que en la distancia parecían uno .
 
Todos lo sabian y no era un secreto en la taberna de la Soledad ese lugar apartado iluminado tibiamente por una bombilla rubia que luce calva ,fortín de hombres endurecidos de campo y enrarecido de tabaco ,hogar del sediento que desnuda con la mirada un vaso de vino blanco en un cristal tosco y rayado y bucea tomando aire a sorbos siguiendo las simientes de alcohol que serpentean sinuosas.
 
Cuando estaban en la taberna con sus vasos de vino en su esquina que hacia un recodo íntimo, se miraban cómplices buscándose entre el barullo y las nubes de humo de los cigarros de jornaleros y gañanes en ese universo de cazadores furtivos y guardia civil ;no les importaba mirarse con cariño y a nadie le importaba que dos hombres se miraran y se desearan porque ambos eran homosexuales . Nadie juzgaba que se amaran porque si algo tienen los hombres curtidos de sol y campo es que no se meten en la vida de los demás, viven y dejan vivir en paz.
 
Gozaban del respeto de todos porque nadie veía su elección sino lo que ellos eran como hombres . Y asi siguen pasados tantos años cuando sus sienes ya son blancas y sus manos tiemblan cuando se abrazan,compartiendo largos paseos por las alamedas de sombra esmeralda y dejando pasar la vida como el agua que baja de la montaña ,viviendo y dejando vivir

¿QUE ES EL AMOR?

Aristófanes en el “Banquete” para explicar que es el amor recurre a un mito el que habla  del andrógino :

“En un principio los humanos tenían cuatro piernas ,cuatro brazos ,una cabeza con dos rostros ,eran redondos y de una extraordinaria fortaleza . Los había de tres tipos de género hombres ,mujeres y de ambos sexos el andrógino . Al ser muy poderosos trataron de luchar contra los dioses pero Zeus no podia eliminarlos porque los humanos  les  hacían ofrendas y decidió  partirlos en dos   . De esta forma los humanos quedaron divididos en dos partes de un mismo ser que se añoran y se buscan ,los que eran hombres buscan a su mitad masculina ,los que eran mujeres buscan a su mitad femenina y los que eran andróginos si es un hombre busca a una mujer y si es una mujer busca a un hombre .“

El amor seria entonces la búsqueda por encontrar la plenitud original la otra mitad que nos falta  para ser plenos , lo que nos hace sentirnos completos tanto en los fisico como en lo psíquico ese ser redondo con cuatro piernas ,cuatro brazos y dos caras que un dia fuimos .

Y sin embargo a quien le importa ,que importancia tiene porque tanta explicacion para los demas si solo es cosa de dos y todo se reduce a almas que se buscan y se encuentran para complentarse .

Mientras escribía estaba escuchando esta canción de Lou Reed “Walk on the Wild Side” ,caminar por el lado salvaje o hacer lo que a cada uno crea conveniente sin pensar lo que piensen los demás y ese lema de vivir y dejar vivir a los demas en paz .

 

LA SIESTA

DSCN0255

“Se cuenta que, en otros tiempos, las cigarras eran hombres de ésos que existieron antes de las Musas, pero que, al nacer éstas y aparecer el canto, algunos de ellos quedaron embelesados de gozo hasta tal punto que se pusieron a cantar sin acordarse de comer ni beber, y en ese olvido se murieron. De ellos se originó, después, la raza de las cigarras, que recibieron de las Musas ese don de no necesitar alimento alguno desde que nacen y, sin comer ni beber, no dejan de cantar hasta que mueren .”

Fedro.

Agosto de 1988

Se apresuran las mujeres por el camino marcado por las avenas en el meridiano del verano cuando los campos agostados languidecen pajizos .El coche en el que han llegado se ha vuelto del color de la tierra asfixiado de polvo y raudas se aproximan cargadas con la comida de los jornaleros que esperan bajo la higuera ,  protegidos de los rayos del sol, refrescándose en las palpitantes aguas de murmullo acogedor de la acequia .Gazpacho con unos cubitos derretidos y unas tortillas de patatas para reponer fuerzas es el almuerzo para refrescar al espíritu de la insolación .

Agosto en la comarca del Temple es un erial de trigo aplastado y de páramos que se interrumpen con los olivares y las suaves lomas que se suceden hasta llegar a las tierras de Alhama , bajo un cielo añil pulcro sin nubes y  la melodía incesante hasta hacerse un ruido ensordecedor  de las cigarras que  conversan entre si en un lenguaje que los hombres olvidamos y que se hace eco entre las retamas que sirven de eventuales cobijos para los insectos .

Las cigarras no sestean dicen que la vida es breve para pasar una parte de ella en un sueño  y prefieren hablar o cantar bajo las sombras de las encinas en flor o bajo el cobijo de los olivos cargados de tempranas aceitunas .Solo se vive una vez y las cigarras no duermen  olvidan comer y beber porque ellas solo quieren cantar bajo el sol del mediodía y saborear hasta el último suspiro la vida .

Una vez Aniceto se dejó vencer por la siesta bajo la higuera por la que discurre el agua del brazal y sus ojos se entornaron adormecidos en un profundo sueño ajeno de la conversación de las cigarras .

Cuando despertó tras el tiempo que dura un cigarro se vio extrañado y miró a todos como desconocidos ,sin reconocer el lugar donde estaba ,duro unos minutos su confusión pero cuando nos relató su sueño entendimos que había vivido otra vida .

Narró que en la vida que soñó tenía una familia y no era el peón que ejecuta con su mano la tierra que nunca será suya y agacha la cabeza al paso de un amo  . Hablo de la libertad como la de los abejarucos que colorean el cielo estival y recorren con su cantos los campos después de la siega sin entender que tengan dueño ; en ese momento se derrumbó y lloró con la nostalgia de un mundo perdido  .

Ese día Aniceto se volvió extraño, una melancolía le invadió de la que nunca se recuperaría .Cada vez que encendía un cigarro al amparo de una candela ,su mirada se quedaba perdida con las acrobacias fugaces de las chispas y con los ojos vidriosos  narraba aquella historia que sentía como su verdadera vida ,porque el se creía dormido viviendo en un sueño del que terminaría despertando .

Que momento define la frontera de la realidad y de los sueños, cuando los párpados se caen como goteras insidiosas de Morfeo. Cada hombre tiene mil almas, que al cerrar los ojos despiertan ,y como estrellas fugaces pasan dejando un rastro en el recuerdo ,como la estela del arroyo que surca el páramo y desaparece con el estío . Hay hombres que viven dormidos, porque su verdadera vida la vivieron en un sueño ,sin saber como despertar de los laberintos por donde serpentean los retales de historias y las vidas inconexas . Aguardan los hombres dormidos en la cola de las lagunas del olvido donde desembocan los recuerdos esperando una señal que les ayude a recobrar su verdadera vida ,la que a veces en sueños recuerdan.  

 

¿Qué es la vida? Un frenesí.

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño;

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.

 

Calderón de la Barca (La vida es sueño)

 

SOLO LOS BORRACHOS Y LOS NIÑOS DICEN LA VERDAD

Hay un lugar ,un lugar apartado iluminado difusamente por una bombilla rubia que luce calva en la intemperie,no tiene nombre porque la cal tapó el cartel que le daba unos apellidos pero todo el mundo en el pueblo conocía ese antro, como taberna de la Soledad.

Fortín de hombres ,enrarecido de tabaco ,hogar del sediento que desnuda con la mirada un  vaso de vino de tosco cristal púrpura ,sangre que brota de la vida que se apaga a cada sorbo .

Porque en la taberna de la Soledad se bebe para olvidar para no vivir en este mundo sino en el que navega  la imaginación del borracho . A veces me viene  a la memoria la taberna de la Soledad ;admiraba la sinceridad de las caras somnolientas de alcohol ruborizadas por el  vino y como de cuando en cuando alguien balbuceaba un discurso de solemnidad  envenenado de verdad ,sin el revestimiento del disimulo ,solo las palabras auténticas que marcan con una cicatriz el alma .

Todo es mentira nada es verdad ,este mundo rebosa de apariencias  donde lo autentico es lo extraño ;solo los niños y los borrachos dicen la verdad sin importar el que dirán, los primeros por inocentes los segundos por desinhibidos y sin embargo  los condenan , su pecado la sinceridad . El juego de vivir considera  mejor la metáfora de lo espinoso e intrincado  ,las palabras rellenas de ambigüedad donde mora la mentira y esconder tras una mascara nuestro verdadero rostro.

Aquellos días lejanos que regresan frescos a mi memoria , me devuelven las noches de cazadores y labriegos donde aprendí algunos de los aforismo de entender la vida y la necesidad de ser un borracho embriagado de verdad .

 

Francisco Manuel Cortes Fernandez

ANICETO ACTO VI

DSCN0101

Las mañanas en cortijo Nuevo empiezan con el graznido de los grajos que despiertan de las cañas,cuando el sol resbala por la cumbre nevada del Veleta.

Hoy toca roturar las toscas tierras cerca de las termas de Malaha .Andaban en barbecho pero tras un lustro sin ser encintas ,el amo ha dispuesto volver a preñarlas de grano .

El filo de herrumbre del arado ,deja a su paso heridas de olor a tierra húmeda y entre sus surcos serpentean las colas de lombrices que cimbrean como el rabo de una lagartija.

El día que nació Aniceto en la víspera del solsticio de verano su madre con el puño amenazando a los cielos juro que su hijo no seria un gañan , pero la esperanza ciega ,lleva las ilusiones por caminos oscuros que terminan como las palabras, por no llegar a ninguna sitio . Castigo del dios de la tierra , el dejar a un hijo tirando de un arado a la par de las bestias.

Las hendiduras que se abren en carne viva de arcilla ,resplandecen color sangre al sol de medio día .La finca del señorico a la hora que las sombras están escondidas, presentan ese aspecto de mosaico de jardín versallesco ,donde es fácil perderse en el laberinto de surcos y arroyos ,y Aniceto es un animal como los bueyes que tiran del arado .A cada gota de sudor maldice a los cielos divinos de sufrir su destino ,obstinado por el absurdo y por embeber el mismo olor del sudor de sus compañeros cornudos.

Con la cera que las velas derriten cada noche las lecturas de Aniceto , le hacen soñar con poder volar por encima de esos arados y surcos que parecen mirar con desprecio los cernícalos que se quedan suspendidos en lo alto del cielo .

La linde la marca un almendro retorcido en el filo del barranco que baja salpicado de espartos y tomillos . Cuando Aniceto llega ,le acaricia una suave brisa y ve al fondo, el arroyo Salado como una serpiente de plata que se esconde por entre los tarajes y repta por las cárcavas ,buscando sediento lamer las aguas dulces del Genil.

Terminado su trabajo ,Aniceto vuelve contento al cortijo ,porque el regreso es el momento en el que se siente aliviado y es libre . Como el dice el crepúsculo es un lapsus que parece detener el tiempo pues ni es día ni es noche y no pertenece al amo ,sino a su sobrecogimiento ,donde se reconoce como hombre y donde encuentra un sentido .

 

FRANCISCO MANUEL CORTES FERNANDEZ

foto del Arroyo Salado (La Malaha – Santa Fe)

ANICETO ACTO V

joaquin

Baila el fuego bajo la sartén de gachas ,acariciando los bordes con sus abrazos. La cocina de un campesino es como un bodegón donde cuelga la tristeza de las cebollas y donde la vida condimentada con ajos deja un sabor amargo.

Aniceto observa la danza hipnótica de la candela que chispea rompiendo el absorto de sus pensamientos . Cuanto tiene que trabajar ,para pagar la penitencia de haber nacido pobre y ,que sentido tiene su existencia sino alcanza a disponer de mas albedrio , que el que tiene una paloma.

El abrazo de las llamas hace burbujear el guiso y al crujir del carbón se une el acompasado sonido de las burbujas. Se siente absurdo, porque todos los días sube al cortijo para arrastrar la pesada losa del deber, y cuando regresa, vuelve sin nada ,salvo la obligación de comenzar al día siguiente una nueva tarea .Una vida de trabajo , sin mas resultado que acumular miseria .

El calor es bueno para aliviar la doblez de su espalda, y acerca su lomo a la fogata . Las caricias de la calidez de las brasas le relajan , y le proyecta la sombra de un alma que vive en la umbría de la felicidad ,en una cocina que es como un cueva tétrica de paredes marchitas de hollín .

El hombre busca sentido para sentir arraigo y Aniceto lo encuentra en cada amanecer ,cuando los ojos alcanzan a ser atravesados por la vespertina luz del sol y cambia de aires enrarecidos de la cavernaria cocina ,por la fresca brisa que le brinda cada nuevo día , que deja abierta una puerta a la esperanza y rompe la monotonía que le sumerge la soledad.

Francisco Manuel Cortes Fernandez

foto de Joaquin Salvatierra Ramos