CARTA A LA MELANCOLIA

autor@ : SOL .A

Te veo y te siento.

Te veo cada vez que me asomo al espejo y no me reconozco. Mis arrugas aceptadas hace tiempo como historias vividas, se han convertido en surcos que van tallando mis lágrimas y como un torrente, me arrastran con ellas hacía algún lugar desconocido y tenebroso.

Te veo en mis manos que ya no son las mias y en mis pies pesados como enormes moles de granito, que solo conocen el camino de mi habitación en penumbra.

Te siento…te siento en la boca de mi estomago al que has tapado con una losa de angustia para que no pueda alimentarme, sabes que débil seré pieza fácil y podrá devorarme sin esfuerzo y lo que es peor, convertir mi mente en una caja vacía de sueños.

Te siento en mi pecho y dueles…dueles de tal manera que cada día extiendes un poco más tus tentáculos apoderándote de trocitos de mi cuerpo y mi miedo a perder la batalla, va avanzando con ellos.

¿Me pregunto quién te trajo hasta mí? como pude no reconocerte y dejarte entrar en mi mundo. No tenia motivos para llamarte, pero olvide que eres la oscuridad, que a veces necesitas de la luz para sobrevivir, por eso te cuelas por cualquier rendija; por cualquier atisbo de cansancio o melancolía.

Estas tan pegada a mí, que casi somos la misma persona y hasta te has adueñado de mis sentidos. Intento salir de la penumbra, pero me quema la luz del sol, aunque esté a punto de desaparecer en el horizonte, dejando esa gama de suaves colores propias de las puestas de sol en Doñana. Y la luna……. la luz de la luna es apenas la de una vela tintineante en medio de un universo sin estrellas.Una nube negra cubre mis ojos para que no pueda ver la belleza que llenaba de felicidad mis días y daba sentido a mi vida.

El aire ya no huele a lavanda y romero y es frio como el hielo a pesar del estío, tanto, que al respirar me hiela por dentro.

¿Dónde están mis oídos? No puedo oír las chicharras, ni el trinar de los pajaros y el agua cantarina del rio Príncipe, ahora me parece una charca muerta y tumefacta. Que pasó con la música, bálsamo sanador de mi espíritu de la que ahora huyo

¿Porque me has robado ese pellizco mágico que sentía en el corazón, cuando contemplaba una mariposa posada en una orquidea y sentía que el mundo se paraba con mi pulso mientras la inmortalizaba para siempre

Hay algo que todavía no me has robado porque un día aprendí, que hay que tenerla bien oculta para echar mano de ella cuando la lucha se hace interminable y dura. LA ESPERANZA.

 

Autora :  Soledad Aguilar ,Sevilla 2018

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