SEPTIMA LUNA

choperasacequia

No existe canto más cristalino que el de un ruiseñor acompañado por la melodia de un riachuelo en una noche templada . De todos los pájaros de la primavera solo el ruiseñor cuando canta bajo la luna , es tenor del amor .

Improvisando un palco en el puente del rio escucho la ópera de los pájaros, bajo la trémula luz de las farolas , asintiendo a la exaltación del trino pasional de los actores que cantan el triunfo del amor en el escenario de ramas .

Pero todo se acaba cuando una moto cochambrosa grita con todas sus fuerzas “EL AMOR NO EXISTE” y la ópera se detiene ,los tenores se quedan callados y solo se oye el murmullo de las hojas mecidas por el viento y el silencio del agua marchándose .

Miro a mi alrededor y los bancos que miran a la luna estan desiertos sin los poetas que susurran al oído versos , sin los enamorados que cogidos de la mano comentan sueños  y tamborilea el asfalto unos tacones de mujer, siguiendo suplicantes a un hombre con aire de canalla y corte de pelo chulesco ,es un galán de barrio de chanclas aplastadas y bañador descolorido pero ella le sigue igual elegante y fina con unas lágrimas que firman su tristeza en la acera y el la arrogancia del amor .

Quizás tenga razón el de la moto manchada de herrumbre que el amor no exista y que yo sea un idealista cuando a lo lejos veo un coche comprar una prostituta .

Me viene a la cabeza el libro de Fromm “El arte de amar” que describia las relaciones en las que las personas son objetos de consumo siguiendo la tendencia de la industria de usar y tirar y que el compromiso que construía las relaciones tradicionales se permutaba por la obsolescencia el tiempo necesario para cubrir una necesidad ,no pensé que esa idea sería una profecía y que el mundo tradicional se derrumbaría .Pero siempre quedará Bécquer romántico empedernido entre los poetas y con sus poemas siempre quedará su legado como la guia para recordar el amor.

 

 

 

 

 

Francisco Manuel Cortes Fernandez

ZORAIMA

La soledad es una mujer de carácter a veces dulce a ratos chillona , siempre seductora y amarla es pasear por el delirio de la cordura . La que yo conozco es la que acompaña ,la que conversa ,la que es compañera por eso la llamo Soledad porque es mujer . Hay soledades que callan y dejan su nombre con un eco de silencio ,otras que toman la cara de los recuerdos y responde por Añoranza ;a veces la soledad se alía con la tristeza y se apellida Melancolía ,pero también puede morir y ser la parca que mata la cordura entonces es Locura .

Conocí en este lugar en la Axarquia de montes y páramos a un hombre que cada atardecer subía por el camino amargo de una vereda pinchuda y empinada que desemboca a una encina que se yergue solitaria en una loma que mira al mar . El no buscaba la soledad para conversar ,el subía en busca de un recuerdo y la brisa que mueve la hierba agostada le devolvía la nostalgia que enmudecia sus labios de silencio .

En cada atardecer cuando el sol se sumerge y sus últimos rayos iluminan las montañas de África , clavaba su mirada a las tierras del sur y con los ojos nublados de melancolía recordaba su paso por la legión  .

El me habló de su recuerdo ,de Zoraima ,una muchacha de piel canela y de ojos negros como las profundidades telúricas por las que brota el agua ,hablaba de ella con la reverencia de un primer amor y describía la redondez de sus caderas como las suaves lomas donde derrochan su perfume las lavandas .

Zoraima era espigada ,flexible y al caminar se contoneaba como un junco de pelo largo azabache , la crin de una yegua salvaje ,libre como el viento tórrido del desierto ; Volcán de carnes prietas que el ejercicio de la pasión había convertido en una obsidiana del deseo que nublaba la voluntad de los hombres .

Pero Zoraima solo le amaba cuando podía comprarla y su fortuna se colo por su entrepierna ,se perdió en el alcohol para soportar compartirla porque Zoraima no tenía dueño solo se dejaba poseer por quien alquilaba su cuerpo ,pero el la amaba porque era su delirio ,porque era su locura , su razón para permanecer en aquella tierra lejana hasta que Zoraima paso a ser parte de la arena del desierto y regreso a Málaga acompañado de su recuerdo.

Cada tarde cuando el sol se sumerge en el Mediterráneo y alumbra el camino que lleva al atardecer sin faltar a su cita subía a las lomas mas altas donde el viento del sur trae el aroma de las arenas del desierto y el recuerdo de las noches con Zoraima ,siempre leal a su corazón ,siempre fiel a su pensamiento .

 

Francisco Manuel Cortes Fernandez