YO SISIFO

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Una mirada de sol escapa tras las nubes y se asoma con un guiño cegador en el retrovisor, dejándome una ceguera de sombras que mi imaginación forma la imagen de una mujer de ojos caídos que enmudecen ante unos labios arqueados de melancolía que no alcanzan a esconder la resignación . Y pienso , en la vida como el  bodegón de una cocina donde cuelga la tristeza de las cebollas y  la vida condimentada con ajos deja un mal sabor de boca .

Las áureas tierras de los trigales de fin de Agosto y la paciente cogujada sobre el asfalto que presume de su cresta son motivos para detenerme y recrearme hasta recuperar la vista .En estas tierras de mi  niñez pase largas jornadas bajo el sol , donde conocí la miseria del jornalero que se abnega a cumplir su destino y que en un reproche a la providencia que siempre es una esperanza que no llega , deja de luchar .

Se magnifica el sacrificio como  virtud hasta llegar al absurdo de una existencia que en vida no alcanza el cielo ,solo a pagar con sudor el pan y empapar la tierra hasta hacerla barro con lágrimas .La vida del labriego es mítica como la de Sísifo  condenado por el panteón griego a subir una gran roca a lo alto de una montaña cada dia y al llegar a la sima caía ladera abajo resultando su trabajo inútil porque ese era su infierno a la osadía de burlarse de los dioses ,un castigo a perpetuidad sin sentido  pero Camus lo imagina feliz cuando la gran piedra rodaba y Sísifo bajaba de la montaña liberado .

De esa vida de campo que me anega hasta hoy de nostalgia y olores mis recuerdos , aprendí que la condena de ser bracero estaba lleno de momentos que  saboreaban los pequeños instantes que  duraban la vida de un cigarro donde se compartía risas y descanso , alcanzar a sentir con sublime sensibilidad el canto de un pájaro cuando reina el silencio y  a compartir anécdotas cuando llegaba el fin del dia ,ese momento en el que Sisifo se liberaba de su condena y era feliz porque en ese instante que el crepúsculo se tiñe de naranja las voces se hacen mas lentas y profundas.

El reflejo dorado de las avenas que adornan el arcén como un broche de oro ,me devuelve  la nitidez de un dia de verano azulado y al levantar la vista al horizonte , la carretera de escamas oscuras serpentea por entre las colinas rubias de trigo y me recreo con el aroma de un hinojo tardío que me trae un dulce olor anisado ,la caricia del sol tenue del mes de los campos agostados y el canto de los abejarucos que se marchan a otras tierras para vivir siempre en un eterno verano,me reafirman lo bello que es vivir .

Francisco Manuel Cortes Fernandez

 

 

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