MAS PLATON Y MENOS CAVERNA

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De niño recorriendo las alamedas por aquellos senderos que construía con mis pisadas, tope en una vereda de tapiz otoñal con un duro trozo de metal . Era un cepo de mordedura tenaz capaz de quebrar una pierna ,quizás iba dirigido a un jabalí o tal vez para algún tejón ,no se, pero desde aquel día aquella mordaza me recordó que la libertad con la que recorría los campos estaba coartada y que el libre alberdrio que ejercía con inocencia era solo una ilusión ,con la que debía de andar con cuidado.

Platon en su libro VII de La República ,habla sobre la “El mito de las caverna “ .Platon describe una caverna donde en el fondo hay unos hombres encadenados que nunca han salido de ella .La única realidad que conocen son unas sombras que ven proyectadas por un fuego sobre la pared y así es como perciben el mundo . Un prisionero escapa liberado y contempla el origen de los objetos que proyectan las sombras y ve la luz de sol y con ello una realidad muy superior en matices . El prisionero regresa para liberar a sus compañeros y contarles que el mundo es mejor a como lo perciben pero estos lo rechazan porque aceptan su existencia como tangible y prefieren continuar con su ignorancia y basar su felicidad en la conformidad .

“UN PUEBLO SOLO PUEDE ALCANZAR LA LIBERTAD A TRAVES DEL CONOCIMIENTO NUNCA A TRAVES DEL CONFORMISMO DE LA IGNORANCIA”

Estamos inmersos en una realidad a medida en un conjunto de reglas y normas que nos envuelven en el conformismo y que se expresa como realización . Solo se presentan sombras sin matices que se deben de creer bajo el dogma de la fe y el encubrimiento de la obediencia . Se amordaza la capacidad de discernir la realidad tangible con la excusa de la seguridad . Somos esclavos en nuestra propia caverna .Desde la infancia prisioneros de la cultura ,la religión ,la civilización y nos hacen pragmáticos para aceptar el mundo que nos rodea . Sin capacidad de alterar el orden y privados de libertad con los mismos cepos mordaces que encontraba de niño en las veredas y provocaban el miedo de poder descubrir nuevos caminos .

ILIBERIS NIGRA

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LOS OLVIDADOS

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Las mañanas de Domingo suelen ser soleadas y en Granada mi tierra ,siempre suenan a festividad de algún cohete loco que tamborilea el cielo . Como todos los festivos dominicales las niñas estrenan sus trajecitos con sus zapatos blancos ,y las señoras ataviadas para misa dejan una estela de perfume ,mientras taconean con prisas la calle.

La atmósfera dominical es tranquila y pausada hasta espesarse en horas muertas y todo se detiene en un placentera calma. Sin prisa y con sosiego preparo mi equipaje acomodándolo en el coche ,ataviado de enseres y reliquias de la huerta de mi padre .

Son irritantes los timbres de chicharra ,quiebran las mañanas y terminan por desvanecer sueños ;entonces las persianas verdes de las ventanas se desperezan como pestañas dormidas y asoma la cabeza del dueño para encontrar en la puerta un árabe ataviado de un bolso repleto de calcetines ,ilusión y hambre.

Como un director de orquesta que toca con pompa un xilófono de puertas cerradas ,el árabe recorre la calle de bocas mudas que dicen sin abrirse “no”. Al llegar a mi altura un brillo de esperanza alcanzar a resplandecer sus ojos ofreciéndome como un tesoros su mercancía regalándome gangas, como si en un intento desesperado quisiera por conseguir una moneda , darme el mundo. Pero un titubeo con una voz quebrada me reprime a confiar.

Un “no” que salio de mi boca le alcanzo como un cuchillo que se hinco en lo profundo de su dignidad y marcho el mercader cabizbajo , herido de ilusión . Conforme marchaba ,me fije que seria de mi edad y por su corpulencia tranquila ,seria un padre de familia . En mi retina aun se mantenía ,la imagen de sus ojos oscuros en los que me había mirado . Pensé que mi desconfianza había escondido su drama y que mi recelo había supuesto alguna argucia que conducía a una treta ; pero comprendí que la desesperación era la causante de su titubeo y de mi  escepticismo.

Como una hormiga timbraba las puertas de esperanza ,esperando el regalo de un saludo cordial o el mana de una venta . Al llegar a un portón de herrumbre descarnado, abierto como una lata ,marco con prudencia una llamada que sonó a tambor roto . Del interior de penumbra oscura solo salio el vacío y el ladrido de un diablo .

Atravesó el mercader presuroso la calle ,sobrecogido y con el alma encogida en huida perseguido por el ladrido de un perro negro como el demonio que nacía de la oscuridad lóbrega .

Impedí con el coche que el perro con el lomo erizado y los colmillos dispuestos como bayonetas concluyera su ataque con la propina de un portazo que sonó a chasquido de carbón y  huyo como un diablo a lo profundo de su hura.


Todos somos humanos muy humanos y el sentimiento de abatimiento frente a las situaciones difíciles terminan con derrumbar la integridad ante las adversidades .


El árabe extenuado sin mas orgullo que unas lagrimas que aplastadas en el suelo rogaban consuelo ,entre sollozos en un acto que solo los hombres valientes logran ,se reconforto tragándose la pena y continuo con su trabajo ,aunque su mirada fuese nublada y su voz temblorosa .

Cuando detuve el coche y me acerque ,su cara se había quedado marcada por las ramblas por las que había arrojado su pena y aguardaba expectante un gesto de humanidad. Hay situaciones donde regalar una sonrisa vale mas que todo el oro del mundo y arrojar amabilidad un gesto de grandeza.

El mundo es un crisol de desheredados que por tener algo guardan pulgas y por ser ricos tienen penas . Son los olvidados ,los que no tienen nombre porque hablamos de los otros o de aquel o de aquello incluso de eso.
 
Los olvidados son los ignorados los que la conciencia hace invisibles ,los que su desdicha ,ni siquiera su tragedia , tiene morbo para rellenar paginas de periódico ,a nadie les importan porque no existen .
 
Son los olvidados los que nadie ve y nadie escucha y sin embargo su pobreza molesta .Las calles sucias tienen perros ,basura y vagos ;perros sin amo ;basura de nadie y hombres olvidados .

 

Francisco Manuel Cortes Fernandez