LAGRIMAS DE SOLEDAD EN EL TEMPLE

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En mil pétalos de rojo carmesí reventó su corazón ,el día que ella ,la que sus labios no pueden nombrar , la que voló para irse lejos, le dejo atrás en el olvido . Hay noches que la soledad le embarga y la vigilia se convierte en campeo de insomnio bajo el cielo lácteo de los sueños . Solo le queda el consuelo de olvidar ,en las pajizas tierras que se vuelven de plata con la mirada de las estrellas . El viento aúlla arrastrando las retamas y grita palabras sin nombre que se alejan , perdidas tras los olivos. De ella solo queda la memoria que guarda la melancolía , y el dolor espino que le aprieta el alma cada vez que la evoca . A veces Aniceto para recordarla ,madruga muy temprano para ver sus ojos en el lucero del alba y sentir el frio matinal que fueron sus caricias . Hay mañanas que las lagrimas son perlas de roció que escapan de lo mas triste del alma, para caer como diamantes en la tierra áspera que entierra los sentimientos y trae la calma .

Francisco Manuel Cortes Fernandez

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