LA TABERNA DE LA SOLEDAD

Cada vez que entro en esa taberna desnuda de intimidad, por grandes ventanales encerrados en rejas de forja andaluza ,me sumerjo en una atmósfera turbia de tabaco que enrarece los pensamientos y de alcohol de mesa que difumina la realidad .

Hay bares que son centros lúdicos de la soledad , de almas erráticas en busca de un sentido, refugio de las miserias que callan escondidas . Hombres anónimos ,personas sin nombre ,que cabizbajos asienten ,el batacazo de una ficha de domino ,y por dentro mutismo ,solo el silencio del aislamiento.

Los hombres apenas hablan solo beben en compañía y Aniceto acude con el afán de encontrar conversación y cercanía ; las largas horas de pastoreo en la dehesa le dejan con la lengua muda y los labios pegados de sal.

El mundo suena a silencio y en lo mas profundo de cada hombre miles de gritos que buscan consuelo . Solo unas palabras distan de un hombre a otro que conviven callados y solo una conversación es lo que nos hace humanos.Sin embargo la retorica de las formas ,el miedo a los demás , el deseo de no querer pensar a cambio de ser masa , hacen un mundo mudo.

Rara vez Aniceto se ve por Santa fe , salvo cuando su amo le manda a pastorear a la dehesa .Este año el otoño ha sido corto,la sierra pronto se ha cargado de nieve , y su aliento que convierte en escarcha las gotas de roció han dejado los prados verdes, de rica hierba y para las ovejas alegría.

Francisco Manuel Cortes Fernandez

iliberis nigra

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